“Teniendo sustento y abrigo, estemos contentos…”
“Teniendo sustento y abrigo, estemos contentos…” Luego de llamar la atención a Timoteo, respecto a los peligros que genera la riqueza, y resaltar el que de este mundo “cosa alguna nos podremos llevar”, desarrolla, el Apóstol de los Gentiles, para su joven discípulo un sistema de vida capaz de prepararlo convenientemente, para el Reino de los Cielos. Por esto, exhórtalo, con humildad al decirle: “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.” La inmensa mayoría de los hombres vive inquietamente, luchando por acumular bienes materiales, atesorándolos ávidamente; porfiando por aumentar patrimonios terrestres, sin la imprescindible conversión a favor del progreso general y, pugnando por capitalizar recursos, en la triste y engañosa ilusión de que la paz espiritual está condicionada a los tesoros perecibles. El mundo está repleto de criaturas que no duermen bien, avasalladas por terribles inquietudes. Conservan las mentes pues...