INTERPRETAR A KARDEC
INTERPRETAR A
KARDEC
El Espiritismo es
grandioso basamento doctrinario que debe ser estudiado con mucha seriedad, de
forma metódica, sistemática, perseverante y a largo plazo, para enterarse de su
fantástico contenido. No podrá ser aprendido de forma liviana, fanatizada o irresponsable.
El sabio Codificador Allan Kardec hizo interesante pronunciamiento en El
libro de los médiums, Editora IDE-Mensaje Fraternal, Capítulo III –
“Método”, en la cuestión n° 18:
“Hemos
dicho que el Espiritismo es toda una Ciencia, toda una Filosofía; aquel que
quiera conocerlo seriamente, debe, pues, como primera condición, dedicarse a un
estudio serio, y persuadirse de que, más que ninguna otra ciencia, no puede
aprenderse jugando.”
Tórnase indispensable a los espíritas un GRAN
ESFUERZO DE ESTUDIO, ENTENDIMIENTO E INTERPRETACIÓN de las ideas contenidas en
las obras de Kardec, para alcanzar una buena comprensión del cuerpo doctrinario
del Espiritismo. La definición de la palabra interpretar es: “Juzgar la intención, el sentido de. Explicar,
explanar o aclarar el sentido de palabra, texto, ley, reglamento, etc. Juzgar,
considerar, reputar. Dar significación. Alcanzar el buen entendimiento.”
El buen intérprete de
las obras de Kardec deberá sumar: estudio y atención, razón y sentimiento,
análisis y entendimiento, conocimiento y auto-educación, fidelidad y
testimonio. Si Kardec es excelente
intérprete de las enseñanzas de Jesús, por nuestra parte, debemos ser buenos
intérpretes de Kardec. El buen intérprete que interesa a JESÚS y a KARDEC
deberá fundir en su espíritu los inestimables talentos y virtudes: Razón, Corazón y Conciencia;
Raciocinio, Sentimiento e Intuición; Lógica, Amor y Discernimiento;
Ponderación, Fraternidad y Buen Sentido; Análisis, Caridad y Reflexión.
No basta ser buenos intérpretes de los
conocimientos científicos y filosóficos, es imprescindible que seamos buenos
intérpretes de las olvidadas cátedras de Amor, Abnegación y Humildad,
reflejando a Jesús en el corazón. Testimoniar a Kardec en la idea espírita, en
el estudio doctrinario, en el trabajo solidario y en el ejemplo cristiano.
Cumplamos nuestros deberes de amor, de corazón siempre abierto, enarbolando la
bandera de la Fraternidad Universal.
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