“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen”
“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen” Fijando los límites de la libertad cristiana o, en otras palabras, estableciendo reglas para el buen tono evangélico, advierte Pablo a los miembros de la Iglesia por él fundada en Corinto, Grecia, en 1ª Cor. 10:23, en cuanto a la licitud y conveniencia de las cosas. La orientación Paulina es sabia y equilibrada, dado a que favorece nuestra comprensión en cuanto al comportamiento heterogéneo de los hombres, en determinadas circunstancias de la vida común. Para una mayor claridad del pasaje en estudio, la reproducimos también según otras traducciones bíblicas: “Todo me está permitido, mas no todo conviene; todo me es permitido, mas no todo edifica.” En primer lugar, recalquemos al respecto, al Libre Albedrío individual, en el substrato ético del Cristianismo: todo está permitido al hombre, mas él modificará esa libertad de elección, dejará de usar ese permiso tan luego la Espiritualidad le muestre más amplios ho...