Mi mundo Mi mundo es como un árbol, donde cada hoja es un día, esperando las gotas de lluvia que, expulsando, destierran mi pasado ; ¡ Qué espabilado despiertas mis pesadillas! Mi mundo es como un árbol, cuya sombra guarda escondido un secreto. Entre rama y rama se esconde un pájaro revoltoso, bochinchero. Cuando el sol me despierta con sus abrazos, le obsequio mi dulce efluvio de fragancia; y cuando el viento se asoma paulatinamente, an é rgame a la pura fragancia de alegría. Es mi locura. Encuentro Nacional de Poetas — Región Este Versos Orientales.
La metempsicosis o metempsícosis es una antigua doctrina filosófica griega basada en la idea tradicional de la constitución triple del ser humano (espíritu, alma y cuerpo), que afirma el traspaso de ciertos elementos psíquicos de un cuerpo a otro después de la muerte.
ResponderEliminarHay, en resumen, cuatro concepciones distintas sobre la metempsicosis:
ResponderEliminar1. La que la hace sinónimo de reencarnación, la que se define como la vuelta a la vida de un ego o individualidad luego de acaecida la muerte.
2. La que la hace sinónimo de la doctrina de la “transmigración de las almas”, que se define como la peregrinación del Espíritu en distintos cuerpos, del reino que fueren, a los que vivifica momentáneamente, mientras dura la vida de un ser y del cual se retira una vez muerto el ser en cuestión.
3. La que habla de la existencia de una suerte de germen síquico que sería transmitido de generación en generación, así como en lo corporal la herencia se transmite a través del material genético. Sería la transmisión del carácter o temperamento de un ser hacia otro con el que se está más o menos emparentado.
4. La que la hace ser una mutación póstuma de desechos sensibles, constituidos por la memoria y la imaginación.
Generalmente se le confunde con la doctrina de la transmigración de las almas y con la idea de reencarnación. Respecto a la confusión con la reencarnación, dice Papus lo siguiente:
ResponderEliminar«Es menester no confundir jamás la reencarnación y la metempsicosis, puesto que el hombre no retrograda y el espíritu no deviene jamás un espíritu de animal, salvo en el plano astral, en el estado genial, pero esto es todavía un misterio»