Velada # 23
Velada
# 23
Intro:
En las lecturas de VELADA traigo temas que puede estudiar y
analizar. Tomate un poco de tiempo y examinándolo a fondo varias
veces con comodidad y piensa en ellos. No tengo la verdad, y no sé
nada. No me creas solo te pido que dude todo y lo pongas a prueba.
Dejame tu opinión, comentario o sugerencia. La paz sea contigo.
Ideas
para deliberar
- Todas las religiones son dignas de todo respeto aunque nos sean absurdas.
- Las filosofía, las tradiciones, las religiones, no se puede despresiar aunque aparente no tener razón y/o logica.
- El sentimiento religioso de temor
- Moisés establecer la imagen de Jehová que exigía completa fidelidad, obediencia, el sacrificio
- el Dios de Abraham y de Isaac era celoso, manda pasar a espada, ahorcar o lapidar a los que se atrevan a adorar a otros dioses y los holocaustos
- Hermandad Universal
- Ya no hay judíos ni gentiles, sacerdotes y plebeyos, señores y esclavos. Todos son iguales, porque son hijos.
- Hechos de los Apóstoles, 10:34
- Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace acepción de personas
- Romanos, 2:11
- porque no hay acepción de personas para con Dios
Iris
de la Rosa Vélez
6
de diciembre del 2019
Si
esta lectura ha sido de mucha ayuda, por favor compártela.
Espero
vuestros comentarios y sugerencias.
Un
fuerte abrazo.

“Acepción”
ResponderEliminarTodas las religiones
—incluso las que nos parecen absurdas—
guardan un temblor antiguo,
una llama que alguien sostuvo con miedo,
con esperanza,
con la necesidad humana de explicar la noche.
Hubo dioses que exigieron fidelidad absoluta,
sacrificios,
obediencia sin preguntas.
Dioses celosos que mandaban pasar a espada,
ahorcar,
lapidar a quien mirara hacia otro altar.
Y hubo pueblos que aprendieron a temer
antes de aprender a amar.
Pero también existe otra voz,
una que atraviesa siglos
como un río que no se cansa:
la Hermandad Universal.
La idea de que ya no hay judíos ni gentiles,
ni señores ni esclavos,
ni sacerdotes ni plebeyos,
porque todos somos hijos
de un mismo misterio.
“Dios no hace acepción de personas”,
dijo Pedro,
y esa frase aún vibra
como un puente que no termina.
Quizás la verdad sea esta:
ninguna fe debe despreciarse,
ninguna tradición debe burlarse,
porque cada una es un intento humano
de tocar lo infinito
con manos que tiemblan.
Y en ese temblor,
todos somos iguales.