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Perdón y olvido de las ofensas

Perdón y olvido de las ofensas   14. ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano? Le perdonarás no siete veces, sino setenta veces siete veces. Aquí tenéis una máxima de Jesús que debe llamar vuestra atención, y hablar muy alto a vuestro corazón. Fijáos en esas palabras de misericordia de la oración tan sencilla, tan reasumida y tan grande en sus aspiraciones que Jesús da a sus discípulos, encontraréis siempre el mismo pensamiento. Jesús, el justo por excelencia, responde a Pedro: Tú perdonarás, pero sin límites; tú perdonarás siempre que ofensa te sea hecha; tú enseñarás a tus hermanos ese olvido de sí mismo que le hace invulnerable contra el ataque, los malos procederes y las injurias; tú serás benigno y humilde de corazón no midiendo nunca tu mansedumbre; tu harás, en fin, lo que desees que el Padre celeste haga por tí; ¿ no tiene El que perdonarte muy a menudo, y cuenta, acaso, el número de veces que su perdón desciende ...

PARALELISMO

Tema¦ PARALELISMO ENTRE LAS LEYES DEL DESARROLLO ORGANICO Y      PSICOLOGICO     Anotaciones Reunión # 9 1.   Es el espíritu, en su libre albedrío, y a través de sus existencias, el que produce, por sí mismo, la tendencia exagerada, hipertrofiada y viciosa para su personalidad 2.   La reencarnación tiende a corregir, entre otras cosas, los desfasages entre los aprendizajes "sectoriales" del espíritu, mediante una reorientación existencial de los valores evolutivos a aquilatar en cada existencia 3.   la división del cerebro derecho e izquierdo representa, no sólo la adecuación a la conducción, de las dos mitades motoras y sensitivas del cuerpo, sino que tienen asignadas características por demás específicas y normativas de la conduct 4.   se ha verificado, que en las percepciones extrasensoriales (ESP) la actividad del cerebro derecho es predominante, - resultado de electro...

No juzguéis para que no os juzguen

No juzguéis para que no os juzguen. El que esté sin pecado le arroje la primera piedra   11. No queráis juzgar para que no seáis juzgados. - Pues con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midiéreis, os volverán a medir. (San Mateo, capítulo VII, v. 1 y 2).   12. Y los Escribas y los Fariseos le trajeron una mujer, sorprendida en adulterio; y la pusieron en medio. -Y le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido ahora sorprendida en adulterío. - Y Moisés nos mandó en la ley apedrear a estas tales. ¿Pues tú, qué dices? - Y esto lo decían tentándole para poderle acusar: Mas Jesús, inclinado hacía abajo, escribía con el dedo en tierra. - Y como porfiasen en preguntarle, se enderezó, y les dijo: El que entre vosotros esté sin pecado, tire contra ella la piedra el primero. - E inclinándose de nuevo, continuaba escribiendo en tíerra. - Ellos, cuando esto oyeron, se...

La paja y la viga en el ojo

La paja y la viga en el ojo   9. "Por qué, pues, ves la pajita en el ojo de tu hermano y no ves la viga en tu ojo?" - ¿O cómo dices a tu hermano: Deja, sacaré la pajita de tu ojo; y se está viendo una viga en el tuyo? - Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás para sacar la mota del ojo de tu hermano. (San Mateo, capítulo VII, v. 3, 4 y 5).   10. Una de las extravagancias de la humanidad es el ver el mal del otro antes de ver el propio. Para juzgarse uno mismo, sería preciso poderse mirar en un espejo, transportarse de algún modo fuera de sí y considerarse como otra persona, preguntándose: ¿Qué pensarías si vieses hacer a otro lo que tú haces? Incontestablemente el orgullo es el que hace al hombre disimular sus propias faltas, tanto en lo moral como en lo físico. Esta extravagancia es esencialmente contraria a la caridad, porque la verdadera caridad es modesta, sencilla e indulgente; ...

PARA LAS PERSONAS QUE SE HAN AMADO

PARA LAS PERSONAS QUE SE HAN AMADO   62. PREFACIO. Qué espantosa es la idea de la nada. Qué dignos son de compasión los que creen que la voz del amigo que llora a su amigo se pierde en el vacío y no encuentra ningún eco que le responda. Jamás conocerán las puras y santas afecciones los que piensan que todo muere con el cuerpo; que el genio que ha iluminado el mundo con su vasta inteligencia es un juego de la materia que se extingue para siempre como un soplo; que del más querido ser, de un padre, de una madre o de un hijo adorado, sólo queda un poco de polvo que el tiempo disipa para siempre. ¿Cómo un hombre de corazón puede permanecer tranquilo con este pensamiento? ¿Cómo la idea de un aniquilamiento absoluto no le hiela de espanto y no le hace al menos desear que no sea así? Si hasta ese día su razón no le bastó para salir de dudas, he aquí que el Espiritismo viene a disipar toda incerti...