735. ¿Qué pensaremos entonces de la destrucción que excede los límites de las necesidades y de la seguridad; de la caza, por ejemplo, cuando no tiene por objeto sino el placer de destruir inútilmente? - Predominio de la bestialidad sobre la naturaleza espiritual. Toda destrucción que trasponga las fronteras de la necesidad es una violación de la ley de Dios. Los animales sólo destruyen para satisfacer sus necesidades. Pero el hombre, que posee libre albedrío, lo hace sin necesidad. Tendrá que rendir cuentas por el abuso de la libertad que se le ha concedido, porque en tales casos está cediendo a sus malos instintos
736. Los pueblos que llevan hasta la exageración el escrúpulo relativo a la destrucción de animales ¿poseen un mérito particular? - Se trata de un exceso en un sentimiento que, de por sí, es laudable, pero que se torna abusivo, y cuyo mérito se ve neutralizado por abusos de toda índole. Hay en ellos más temor supersticioso que verdadera bondad.
Mi mundo Mi mundo es como un árbol, donde cada hoja es un día, esperando las gotas de lluvia que, expulsando, destierran mi pasado ; ¡ Qué espabilado despiertas mis pesadillas! Mi mundo es como un árbol, cuya sombra guarda escondido un secreto. Entre rama y rama se esconde un pájaro revoltoso, bochinchero. Cuando el sol me despierta con sus abrazos, le obsequio mi dulce efluvio de fragancia; y cuando el viento se asoma paulatinamente, an é rgame a la pura fragancia de alegría. Es mi locura. Encuentro Nacional de Poetas — Región Este Versos Orientales.
Modo de orar El primer deber de toda criatura humana, el primer acto que debe señalar para ella la vuelta a la vida activa de cada día, es la oración. Casi todos vosotros rezáis, pero : ¡cuán pocos saben orar!, ¡Qué importan al Señor las frases que juntáis maquinalmente las unas a las otras, porque tenéis esta costumbre, que es un deber que llenáis y que, como todo deber, os moleta!. La oración del cristiano, del Espirita, de cualquier culto que sea, debe ser hecha desde que el Espíritu ha vuelto a tomar el yugo de la carne; debe elevarse a los pies de la majestad divina, con humildad, con profundidad, alentada por el reconocimiento de todos los bienes recibidos hasta el día, y por la noche que se ha pasado, durante la cual os ha sido permitido, aunque sin saberlo vosotros, volver al lado de vuestros amigos, de vuestros guías, para que con su contacto os den más fuerza y perseverancia. Debe elevarse humilde a los pies del Señor, para recomendarle vuestra debilidad, pe...
LEY DE DESTRUCCIÓN
ResponderEliminar735. ¿Qué pensaremos entonces de la destrucción que excede los
límites de las necesidades y de la seguridad; de la caza, por ejemplo,
cuando no tiene por objeto sino el placer de destruir inútilmente?
- Predominio de la bestialidad sobre la naturaleza espiritual.
Toda destrucción que trasponga las fronteras de la necesidad es una
violación de la ley de Dios. Los animales sólo destruyen para
satisfacer sus necesidades. Pero el hombre, que posee libre albedrío,
lo hace sin necesidad. Tendrá que rendir cuentas por el abuso de la
libertad que se le ha concedido, porque en tales casos está cediendo a
sus malos instintos
736. Los pueblos que llevan hasta la exageración el escrúpulo
ResponderEliminarrelativo a la destrucción de animales ¿poseen un mérito particular?
- Se trata de un exceso en un sentimiento que, de por sí, es
laudable, pero que se torna abusivo, y cuyo mérito se ve neutralizado por abusos de toda índole. Hay en ellos más temor supersticioso
que verdadera bondad.